sábado, mayo 15, 2010

EL MENDIGO DE MANOLO LAMA se llama Kale:
[C]onfiesa que no entendió ni una palabra de lo que le decían y que "ni siquiera me pidieron permiso. Me siento herido, estoy realmente molesto". Kalle explica al periódico alemán que durante los siete años que lleva 'viviendo' en el puente Reese "nunca le había ocurrido algo parecido".