lunes, octubre 16, 2006

UNA DE LAS DEFENSAS del bodrio-estudio de The Lancet que más se están oyendo más estos días es el manido argumento de autoridad: la revista médica tiene una reputación intachable y no habría publicado un estudio poco fiable. Lo publicó, ergo el estudio es inatacable, y quien lo critique es un cavernícola incapaz de entender el funcionamiento de las publicaciones científicas y el sistema peer review.

Lástima que haya unos cuantos ejemplos que demuestran que, si algún día tuvo esa buena reputación, hace tiempo que no queda nada de ella. He encontrado el enlace en mis archivos casi por casualidad, buscando otra cosa, pero creo que sirve para contextualizar el polémico asunto.

Clic para enviarme un correo-e


Subscribe with Bloglines